5.2.2 DESERTIFICACION
DESERTIFICACIÓN
La
desertificación es la degradación de la tierra en regiones áridas, semiáridas y
subhúmedas secas, resultante de diversos factores, incluso variaciones
climáticas y actividades humanas.
En esta definición, cada uno de los conceptos tiene
un alcance específico para aprehender la complejidad de los procesos de
desertificación, aclarados por los expertos de PNUMA (Programa de las Naciones
Unidas para el Medio Ambiente):
- Tierra constituye el sistema bioproductivo terrestre que comprende el relieve y el suelo, la vegetación, otros componentes de la biota y los procesos ecológicos e hidrológicos que se desarrollan dentro del sistema.
- Zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas aquellas zonas en que la proporción entre la precipitación anual y la evapotranspiración potencial está comprendida entre 0,05 y 0,65, excluidas las regiones polares y subpolares.
- Sequía el fenómeno que se produce naturalmente cuando las lluvias han sido considerablemente inferiores a los niveles normales registrados, causando un agudo desequilibrio hídrico que perjudica los sistemas de producción.
- Degradación de las tierras implica la reducción o la pérdida de la productividad y complejidad biológica o económica de las tierras agrícolas, los pastizales, y las regiones forestadas, y se debe principalmente a la variabilidad climática y a las actividades antrópicas no sustentables. Se produce por una combinación de procesos que actúan sobre el ambiente. Estos incluyen la erosión hídrica, la eólica y la sedimentación provocada por estos agentes; la reducción a largo plazo de la cantidad o la diversidad de la vegetación natural y la salinización o solidificación de los suelos. (Nairobi, 1991)
Las tres
principales causas de la desertificación son el sobrepastoreo, la deforestación
y las prácticas de una agricultura no sustentable. El sobrepastoreo y la
deforestación destruyen el estrato de vegetación protectora que cubre las
regiones áridas y semiáridas, haciendo posible que la erosión hídrica y eólica
decapiten los fértiles estratos superiores del suelo.
Estas diversas formas de
explotación humana que sobrecarga la degradación ecológica y perturbación
socio-económica derivan de una combinación de:
1. Explotación
humana que sobrecarga la capacidad natural del ecosistema, y que propicia el
descuido y abandono de la tierra y la migración de los pobladores.
2. La
inherente fragilidad ecológica del sistema de recursos de las tierras secas.
3. Las
condiciones climáticas adversas, en particular las sequías recurrentes graves.
La desertificación es un
elemento que influye cada vez más en la degradación ambiental del planeta y
desempeña un papel importante en la contaminación del agua, el aire y el suelo,
la deforestación, las pérdidas de suelo y el cambio climático. Contribuye
sustancialmente a la pérdida de la diversidad biológica en el mundo,
especialmente en las zonas que son centros de origen de las principales
especies de cultivo como el trigo, la cebada, el sorgo y el maíz. (CCD/PNUMA,
1995)
Alternativas
Lucha contra la desertificación: involucra un gran esfuerzo internacional que propicia la implementación de Planes Nacionales de Lucha contra la Desertificación, con propuestas de actividades que formen parte de un aprovechamiento integrado de la tierra de zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas para el desarrollo sustentable.
Estas
actividades tienen por objeto:
1. La reparación o reducción de la degradación de las tierras.
2. La rehabilitación de las tierras parcialmente degradadas.
3. La recuperación de tierras desertificadas.
Nuestro
planeta pierde su nombre: la tierra fértil se está degradando. Según las
estimaciones, 24 billones de toneladas de suelo fértil desaparecen cada año y
durante los últimos 20 años se ha perdido una superficie equivalente a la
superficie agrícola de los Estados Unidos. Aproximadamente, un tercio de las
tierras del planeta se encuentra amenazado por la desertificación. Dicho de
otro modo, la desertificación afecta hoy en día a un cuarto de la superficie
total del globo.
Las
causas
La Convención de las Naciones Unidas para la Lucha contra la Desertificación atribuye el origen de la desertificación tanto a variaciones climáticas como a actividades humanas. La Convención insiste en el hecho de que “la desertificación es causada por interacciones complejas entre factores físicos, biológicos, políticos, sociales, culturales y económicos”.
Las variaciones climáticas: cuando la temperatura aumenta y permanece alta durante varios meses y las lluvias son raras e irregulares, la vegetación crece con dificultad. Se trata de la sequía, término que designa al fenómeno natural que se produce cuando las lluvias han sido significativamente menores a los niveles normales registrados, y que produce graves desequilibrios hidrológicos que perjudican a los sistemas de producción agrícolas.
Las actividades humanas:
en los países donde la mayor parte de los recursos económicos dependen de la
explotación agrícola, existen pocas o ninguna fuente alternativa de ingresos.
Los suelos se empobrecen debido a su utilización excesiva y al abandono o
disminución del período de barbecho, necesario para mantener la productividad
de la tierra. Esto conlleva la pérdida de materia orgánica, que a su vez limita
el crecimiento de las plantas.
Acción
conjunta
Para
luchar contra la desertificación se requiere una acción coherente y coordinada
que articule el saber, los medios y los conocimientos prácticos de todos. Bajo
este esquema los gobiernos del mundo entero han elaborado la Convención de las
Naciones Unidas para la Lucha contra la Desertificación. Esta Convención
simboliza el consenso de los países desarrollados y en desarrollo en cuanto a
la necesidad de un esfuerzo mundial para luchar contra la desertificación. Este
esfuerzo incluye compromisos nacionales específicos para una acción concreta a
escala local que combata la desertificación con la mayor fuerza y energía
posibles.
¿Cómo
luchar contra la desertificación?
La “lucha contra la desertificación” comprende
todas las actividades que mejoran las tierras de las zonas áridas, semiáridas y
sub húmedas secas con miras a un desarrollo
sostenible .
Los objetivos de esta lucha son:
- prevenir o atenuar la degradación de las tierras;
- reparar las tierras y los suelos degradados;
- informar y sensibilizar a los afectados por los problemas de la desertificación a cualquier nivel;
- mejorar el contexto social: luchar contra la pobreza, mejorar la educación y las condiciones de salud, desarrollar la educación sobre la gestión sostenible de los recursos naturales y evitar los conflictos militares que matan hombres y destruyen el ambiente.




0 comentarios: